1.
En mi bolso un libro
en mi mente una agenda abandonada
en mi piel grietas fantasmas, heridas reales
en mi corazón un padecimiento
Las hojas de té me alientan
el humo del cigarrillo me abraza y acoge
una lágrima se niega a dejarme
prefiere ahogarme por dentro
2.
Monique hablaba del cuerpo de una manera que me conmueve, en él veía su sangre, su bilis, sus aguas, sus mucosidades. Enumeraba y nombraba con magia los huesitos que le componen, jugaba con ellos, los lamía, mordía, acariciaba, se excitaba con su cuerpo... yo me excito con ella, siento que habla al mío, que me toca y me goza, tanto como yo la gozo.
Quiero mi cuerpo, marchito, manchado, ulcerado y desgastado, quiero mi sangre traicionera, tanto como a mi historia y mis viajes, cortos y largos, reales e imaginarios...
3.
Hablo de viajes y amores tanto como de heridas y padecimientos.
No he viajado mucho, no sé si realmente he amado, mis heridas suelen sanar y mis dolores no me parecen únicos
Pero me considero viajero, de mil lunas y mares multicolores, siento que he recorrido miles de caminos en miles de direcciones.
Siento que he amado, que amo profunda y locamente, tanto como para morir de amor, o mejor para seguir viviendo por amor.
Creo que mis heridas, pese a sanar, han dejado cicatrices inmensas, y que mi historia se cuenta en cada una de ellas, son la cartografía de mi alma.
Por último, temo padecer dolores que van más allá de toda medida, que ni mil de mis lágrimas ahogan esas penas perennes... cosas de viajero infatigable, de un enamorado de sus instancias, penas de pies cansados, penas que finalmente son alegrías luminosas... después de todo, me gusta sonreír y lo hago siempre desde el fondo de mi.