
He aquí a quien reemplaza mi concepto de Dios en esta vida, estas palabras no son propias de mi autoría, sino que corresponden a (Gutierrez, 2006) una amiga querida que comparte conmigo nuestra afición a este caballero de descuidada cabellera que nos hace constantemente estremecer con su música.
Nadie puede, es que nadie puede haber creado música de ese nivel sin ser capaz de escucharla, he de admitir que su influjo llega raudamente a mi sistema límbico, provocandome sensaciones muy complejas cada vez que quedo expuesto a su gracia, para qué hablar de cuando estoy a merced de algún tipo de estupefaciente, sin comentarios...
Bueno, respecto a lo anterior, en realidad no tiene directa relación, pero en algo se asemeja. Hay algo que me hace tilín en la cabeza... ME ESTOY PONIENDO VIEJO, pero es que es totalmente cierto y más de lo que pensaba. Me he visto con el terror apoderandose de mi mente tomando mate sentado, leyendo a Dante y escuchandolo a él (No tengas miedo de escucharlo a él.... diría la Juan pablo). Es una escena de terror, aunque debo reconocer que me encanta, abulta mi ego y sustenta de manera tremendamente ostentosa mi narcisismo que consiste en cosas de esa naturaleza, más que en otras.
Definitivamente en algún momento de mi vida me distancié de manera espantosa del mundo, el otro día salí con unos amigos a conocer la nueva disco gay "principe club", un chiste de local, mala música (según ellos) y mala atención. La cuestión es cuando entré, mis oidos se sobresaltaron por el volumen de la música y mi cuerpo se sintió constreñido e incómodo al ver el mar de cuerpos incandescentes y feromónicos moviendose como podían entre los carentes espacios destinados a la libertad de movimiento. En aquel momento y mientras intentábamos pasar entre la turba de gente hipnotizada por la música, un pensamiento aterrador se me hacía presente de manera insistente y amenazante "tú no eres de acá", a cada instante se venía mi mente ese pensamiento que trataba de ocultar recordando aquel tiempo en que mi segunda casa era la discotheque, hablo de hace 4 años atrás con 17 años. No hubo caso, me sentí profundamente ajeno al espacio y la dinámica. ¿Qué podía hacer?
De esa suerte intenté cerrar los ojos y que la música penetrara en mi mente para mimetizarme en el entorno, cuando un recuerdo asaltó mi mente, hace un par de meses fui con Martín a la disco y de pronto mientras caminabamos hacia un lugar dentro de ésta, una chica de no más de 18 años, con unos ojos desorbitados por el alcohol y la parranda juvenil me toma del brazo, me mira fijamente a los ojos y me dice: "SUGAR" y luego se retira tambaleandose y se pierde entre la gente... ¿Qué puede hacer uno si una perfecta desconocida se hace presente, te toma y te dice "sugar"?, mi mente no reaccionó en el momento y al rato miro a Martín que extrañado ante la escena me contemplaba como pidiendo una explicación y lo único que se me vino a la mente para contestar fue "sugar", que más que eso...
Con ese recuerdo en la mente, intenté sumirme en el espacio y no pude evitar mirar con curiosidad y un desdén que no tendría porque ser a los presentes, todos eran de mi misma edad, un par de años menores algunos y otros mayores, en fin, daba lo mismo porque mi edad es el promedio al fin y al cabo.
Definitivamente esos cuerpos sudorosos y esas hormonas alborotadas terminaron por empujarme fuera del local y de la misma realidad, cuestionandome sobre cual era mi lugar entonces, una pregunta que me hice hace mucho tiempo y que ahora tiene una solución mucho más fácil y que ya obtuve. Pese a lo anterior, he de reconocer que no me molesté ni me sentí incómodo en ningún momento, tan solo diferenciado.
Así es la cosa, ahora mismo mi cigarro está extinto mientras suena una maravilla de pieza musical: "nocturne" de Chopin, mi mate se enfrió y termino de esta forma esta entrada que no se con certeza si tiene algún sentido, pero que realmente me nació escribir...