marzo 17, 2006

De la necesidad de la opereta y la vacuidad de nuestros corazones


Aquí me veo nuevamente después de bastante tiempo. Ya es marzo y un nuevo año académico da comienzo, de esta forma muchas otras cosas se dan cita en esta parte del año, que produce tantas reacciones encontradas.
Es menester mío el pronunciarme respecto de los nuevos bríos que se presentan en nuestro país. La llegada al poder de Michelle Bachelet como primera mujer Presidenta de la república, ha de marcar un hito no menor en nuestros análisis de la realidad actual y junto con ello una que otra apreciación de la situación de Género en nuestro hogar territorial. Con respecto a esto, si bien Michelle no me parece una figura arquetípica de la política, debo de reconocer que su capacidad de situarse como la "mamá" de Chile es bastante interesante, en efecto, al observar la reacción ciudadana cuando ganó las elecciones y más aún cuando asumió el poder me pareció ver que cada una de las personas que festejaba sentía suyo el triunfo. Esta visión de empoderamiento de la acción política la verdad es que me parece tremendamente interesante, mas un poco de suspicacia se asienta en mi mente al pensar en ello, de esta forma es que me pregunto: ¿Qué es lo que buscamos los chilenos?, ¿Qué cosas nos producen alegría?, ¿Qué esperamos de nuestros "líderes"?. Sin lugar a dudas no son preguntas sencillas de responder, ni siquiera para una apreciación personal y visceral como lo es ésta.
Para analizar la situación, hay que poner en la balanza muchas cosas propias de la actualidad, por ejemplo el proceso de "Desencanto" vivido en la actualidad, no solo dentro de nuestras fronteras, sino que a nivel global. Haciendo un raudo análisis semiótico de este "desencanto", en términos de mi profesor de Psicología Social Aplicada, podríamos decir que la anomia en la cual nos vemos envueltos debido a la configuración de la tan vilipendiada sociedad global, nos ha alienado de este cuento en el cual supuestamente vivimos previo a lo que tenemos ahora.
Cuando se trata de criticar los ordenes establecidos, los dogmas y todas esas cosas despreciadas en el lenguaje más liberal al cual adscribo, mis palabras surcan mis labios y mis dedos las teclas del teclado con bastante ímpetu. Sin embargo, bienvenida sea la prudencia para advertir que la presencia de estas lacras estructuralistas que durante tantas conversaciones han salido a la luz, marcan en sí mismas un cuento, una historia, un canto homérico en el cual las personas nos situamos y que después de todo nos obsequian un motivo para estar parado.
Esta visión que atraviesa mi mente en este momento, me dice que para estar bien con nosotros mismo debemos ser parte de alguna historia, nuestros papeles tienen que estar escritos, puesto que cuando no lo estan, la anomia nos absorve y se vuelve tan perniciosa que da lugar a vicios que ni siquiera podemos operacionalizar. Distinto es cuando vivimos en una opereta dispuesta; los buenos, los malos, el pecado, el amor, la venebolencia y todas esas cosas si bien pueden parecernos revisables y no pertinentes, tienen una lógica despúes de todo. En la actualidad nos acercamos cada vez más a un sin sentido de la valoración. El valor como acto intencional en términos de Brentano, necesita un sustento histórico y mayor a la experiencia de cada uno de los sujetos de valoración, si llegamos a considerar, como siento que hacia allá vamos que el valor dependerá de la interpretación singular, sin un correlato histórico-social mayor, la anomia se extenderá a niveles dificiles de imaginar.
Esta visión con tono catastrofista que la tomo, no debe de cegar al lector de estas líneas, no se trata de que me parezca que hemos de volver a un antiguo orden, sino que nuestros ojos han de estar atentos a los procesos que se muestran como probables. Creo sinceramente que el anarquismo histórico no contempló las dimensiones de lo que se viene, efectivamente la anarquía política, aquella quimera tan lejana que se ve, podría ser reemplazada por una anarquía del corazón y la mente, en la cual es diálogo ha de ser escaso y los resultados dudosos.
Ahora bien, qué tiene que ver ésto con el proceso actual y Michell, pues mucho. Hemos de estar atentos, todos y cada uno de nosotros a qué es lo que esta sucediendo con nuestras vidas. Será que la alegría experimentada este último tiempo, celebrando la llegada al poder de una persona que no conocemos, que la única certeza que tenemos es su condición de mujer y que sólo eso es histórico da cuenta de que en el fondo de nuestro corazón buscamos desesperadamente algún sentido, alguna bandera que nos guíe y nos permita el sentimiento de grupo (al estilo de las ovejas, porque tan diferente de ovejas no somos). Si esto es así, será nuestro deber reconsiderar las ideas y mirar con ojo crítico todo cuanto está pasando, tanto nosotros como con el de al lado.
La verdad es que muchas cosas se me quedan en el tintero, pero creo que me he excedido profundamente, después de todo la idea de esto es crear una inquietud, el desarrollo ulterior lo estaremos viendo.
Hasta pronto y como de costumbre una imagen para el recuerdo. Xanochoy, un dragón que consume el sol, una fígura mítica de los Ávaros de Hungría en la época del medievo.